Portada » Blog » Hemangiomas en bebés: qué son, por qué crecen y cuándo preocuparse

Los hemangiomas infantiles son una de las lesiones cutáneas que más preocupan a las familias cuando aparecen en un recién nacido. Ver cómo una pequeña mancha rojiza crece rápidamente durante las primeras semanas de vida puede generar miedo, incertidumbre y muchas preguntas.

Si tu bebé tiene un hemangioma, quiero que lo primero que leas sea esto: en la mayoría de los casos son benignos y tienen una evolución favorable. Algunos únicamente necesitan seguimiento y otros requieren tratamiento, pero hoy en día existen opciones eficaces y un control estrecho por parte de los especialistas.

En este artículo quiero explicarte qué son los hemangiomas infantiles, por qué crecen, cuándo es necesario consultar con un especialista y compartir nuestra experiencia como familia. Ojalá estas palabras te den la tranquilidad que nosotros echamos de menos cuando empezó todo.

¿Qué es un hemangioma infantil?

Un hemangioma infantil es un tumor vascular benigno, formado por un crecimiento anormal de pequeños vasos sanguíneos.

Aunque la palabra «tumor» asusta, es importante aclarar que no se trata de un cáncer.

Es el tumor benigno más frecuente durante la infancia y aparece aproximadamente en un 4-10 % de los bebés.

Es más frecuente en:

  • Niñas.
  • Bebés prematuros.
  • Bebés con bajo peso al nacer.
  • Embarazos múltiples.

¿Los hemangiomas aparecen al nacer?

Algunos bebés nacen con una pequeña marca rojiza o rosada que apenas llama la atención. En otros casos, el hemangioma no se aprecia claramente hasta los primeros días o semanas de vida.

Lo que suele preocupar a las familias es que, después de aparecer, comienza a crecer muy deprisa.

Y aunque resulte impresionante, ese crecimiento suele formar parte de su evolución normal.

¿Por qué los hemangiomas crecen tanto?

Los hemangiomas pasan por diferentes fases.

Fase de crecimiento

Durante los primeros meses de vida pueden aumentar rápidamente de tamaño, grosor e intensidad de color.

Es precisamente esta etapa la que más preocupa a los padres.

En muchos casos parece que cada semana son más grandes, pero esto no significa necesariamente que exista una complicación.

Fase de estabilidad

Después de ese crecimiento inicial, el hemangioma deja de aumentar de tamaño y permanece estable durante un tiempo.

Fase de involución

Con los años comienza a reducirse lentamente.

Muchos hemangiomas mejoran de forma importante antes de los 7-10 años, aunque algunos pueden dejar una ligera marca, un cambio en la coloración de la piel o un pequeño exceso de tejido.

¿Cuándo hay que consultar con un especialista?

Aunque la mayoría solo necesitan revisiones periódicas, es importante acudir al pediatra o al dermatólogo infantil cuando:

  • Crecen muy rápidamente.
  • Se ulceran o presentan heridas.
  • Sangran con frecuencia.
  • Están cerca de los ojos, la nariz o la boca.
  • Dificultan la alimentación o la respiración.
  • Aparecen cinco o más hemangiomas en la piel, ya que puede ser necesario descartar hemangiomas internos.

¿Qué pruebas pueden realizar?

No todos los bebés necesitan pruebas complementarias.

Cuando el especialista lo considera necesario, puede solicitar una ecografía para estudiar el hemangioma o descartar que existan otros hemangiomas en órganos internos.

Estas pruebas son habituales en determinados casos y ayudan a decidir cuál es el tratamiento más adecuado.

¿Todos los hemangiomas necesitan tratamiento?

No.

Muchos hemangiomas únicamente requieren observación y controles periódicos.

Sin embargo, cuando existe riesgo de complicaciones, ulceración o afectan a zonas importantes del cuerpo, el especialista puede recomendar tratamiento.

Actualmente el propranolol es el tratamiento de elección en muchos hemangiomas infantiles que necesitan medicación y ha cambiado por completo el pronóstico de muchos niños.

En algunos casos también puede utilizarse timolol tópico, láser o, de forma excepcional, cirugía.

Será siempre el especialista quien valore cuál es la mejor opción para cada bebé.

Nuestra experiencia: cuando el miedo se convierte en esperanza

Cuando nació nuestro hijo vimos dos pequeñas marcas en su piel. En ese momento no imaginábamos todo lo que viviríamos durante los meses siguientes.

Con el paso de las semanas, ambos hemangiomas comenzaron a crecer rápidamente. Uno de ellos llegó a hacerse muy grande y terminó ulcerándose. Ver aquella herida en un bebé tan pequeño fue muy duro y, como cualquier padre o madre, sentimos miedo.

Las dudas eran constantes. ¿Seguirían creciendo? ¿Podían afectar a algún órgano? ¿Sería necesario operar?

Debido al tamaño de los hemangiomas, los especialistas decidieron realizar varias ecografías para descartar la existencia de hemangiomas internos. Recuerdo perfectamente la angustia mientras esperábamos los resultados. Afortunadamente, esas pruebas permitieron confirmar que todo estaba controlado y ayudaron a decidir el tratamiento.

Finalmente, nuestro hijo necesitó medicación y un seguimiento muy estrecho por parte del equipo médico. Poco a poco dejamos de ver cómo los hemangiomas crecían y empezamos a notar los primeros signos de mejoría.

Si hoy pudiera hablar con la madre que era entonces, le diría que respirara. Que iba a haber días difíciles, revisiones, pruebas y mucha incertidumbre, pero también profesionales maravillosos acompañándonos y un tratamiento que estaba ayudando a nuestro hijo.

Y eso mismo quiero decirte a ti.

Si has llegado hasta aquí porque tu bebé tiene un hemangioma, quiero que sepas que no estás solo. Es normal sentir miedo cuando ves cómo cambia el aspecto de la lesión o cuando te hablan de ecografías o medicación.

Pero también quiero transmitirte esperanza.

La mayoría de los hemangiomas tienen una evolución favorable. Incluso aquellos que necesitan tratamiento suelen responder muy bien cuando son valorados a tiempo.

Cada bebé tiene su propia historia, pero en todos los casos merece la pena confiar en los especialistas y dar tiempo al tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Los hemangiomas duelen?

Habitualmente no. Solo pueden resultar dolorosos si se ulceran o si se encuentran en zonas de roce constante.

¿Pueden desaparecer solos?

Sí. Muchos hemangiomas comienzan a disminuir de tamaño a partir del primer año de vida y continúan mejorando durante varios años.

¿Dejan cicatriz?

Depende del tamaño y de la profundidad del hemangioma. Algunos desaparecen sin dejar apenas rastro y otros pueden dejar una ligera marca o un pequeño exceso de piel.

¿Mi hijo podrá hacer vida normal?

Sí. En la gran mayoría de los casos, los hemangiomas no afectan al desarrollo, al crecimiento ni a la calidad de vida del niño.

Conclusión

Recibir el diagnóstico de un hemangioma infantil puede dar mucho miedo, especialmente cuando crece deprisa o necesita tratamiento. Sin embargo, es importante recordar que hablamos de una lesión benigna


0 0 votos
Puntuación artículo
Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Anteriores
Recientes Más votados
Privacy Overview

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios.