Portada » Blog » Embarazo de riesgo: qué significa, causas, controles y todo lo que debes saber

Que un ginecólogo nos diga que tenemos un embarazo de riesgo puede provocar miedo, preocupación e incluso la sensación de que algo va mal. Sin embargo, hay algo importante que debemos saber desde el principio: tener un embarazo de riesgo no significa necesariamente que vaya a existir una complicación ni que el bebé vaya a tener problemas.

En muchos casos, esta clasificación simplemente significa que existe algún factor que hace recomendable realizar un seguimiento más estrecho o personalizado durante el embarazo.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) señala que el nivel de riesgo debe valorarse de forma individual y que tener un factor de riesgo no implica necesariamente que aparezca una patología.

En este artículo vamos a explicar qué significa realmente un embarazo de riesgo, cuáles son sus causas, qué controles puede realizar el ginecólogo, qué síntomas deben hacernos consultar y qué preguntas podemos llevar preparadas a nuestra próxima consulta.

Índice de contenidos

¿Qué es un embarazo de riesgo?

Un embarazo de riesgo es aquel en el que existe algún factor relacionado con la madre, el embarazo o el bebé que puede aumentar la posibilidad de determinadas complicaciones.

Esto no quiere decir que la complicación vaya a producirse.

Por eso, cuando un profesional habla de “riesgo”, debemos entenderlo como una valoración de probabilidades y no como un diagnóstico de que algo vaya mal.

Además, el nivel de riesgo puede cambiar a lo largo de la gestación. Un embarazo que comienza con un riesgo determinado puede evolucionar favorablemente, mientras que durante el embarazo puede aparecer una nueva circunstancia que haga necesario aumentar los controles.

La SEGO señala que el riesgo debe valorarse individualmente y puede reconsiderarse durante el seguimiento del embarazo.

Importante: embarazo de riesgo no significa necesariamente embarazo complicado. En muchas ocasiones significa simplemente que el equipo médico quiere vigilar determinados aspectos con mayor atención.

¿Cuándo se considera un embarazo de riesgo?

No existe una única causa. Son muchos los factores que pueden hacer que un embarazo necesite un seguimiento diferente.

Factor Ejemplos
Edad materna Edad materna avanzada o determinadas circunstancias asociadas a la edad.
Enfermedades previas Hipertensión, diabetes, enfermedades tiroideas, cardíacas, renales, autoinmunes, etc.
Antecedentes obstétricos Preclampsia previa, parto prematuro, pérdidas gestacionales recurrentes u otras complicaciones.
Embarazo actual Sangrado, alteraciones placentarias, problemas de crecimiento fetal o determinadas alteraciones ecográficas.
Embarazo múltiple Gemelos, trillizos u otras gestaciones múltiples.
Reproducción asistida Algunas gestaciones conseguidas mediante técnicas de reproducción asistida pueden requerir una vigilancia específica dependiendo de las circunstancias.
Problemas fetales Sospecha de alteraciones estructurales, cromosómicas o problemas de crecimiento.
Otros factores Determinadas exposiciones, hábitos, medicamentos o circunstancias maternas.

La existencia de uno de estos factores no significa automáticamente que el embarazo vaya a presentar complicaciones. El ginecólogo valorará el conjunto de circunstancias.

¿Tener más de 35 años significa automáticamente embarazo de riesgo?

La edad materna es uno de los factores que pueden modificar el seguimiento de un embarazo, pero tener más de 35 años no significa que necesariamente vaya a existir una complicación.

El riesgo debe interpretarse junto con otros factores: antecedentes médicos y obstétricos, resultados de las pruebas, evolución del embarazo y características concretas de cada mujer.

Por eso no debemos interpretar una cifra de edad como un diagnóstico.

¿La FIV convierte el embarazo en embarazo de riesgo?

Los embarazos conseguidos mediante fecundación in vitro u otras técnicas de reproducción asistida pueden requerir una valoración y seguimiento específicos, pero no todos los embarazos obtenidos mediante reproducción asistida evolucionan de la misma manera.

El ginecólogo tendrá en cuenta factores como la edad materna, si se trata de un embarazo único o múltiple, antecedentes médicos y obstétricos y la evolución de la gestación.

Por tanto, haber necesitado reproducción asistida no significa por sí solo que vaya a existir una complicación.

¿Qué enfermedades pueden aumentar el riesgo durante el embarazo?

Algunas enfermedades que ya estaban presentes antes del embarazo pueden requerir un control más estrecho.

Hipertensión arterial

La presión arterial se controla de forma habitual durante el embarazo porque determinados trastornos hipertensivos pueden afectar tanto a la madre como al bebé.

Diabetes

La diabetes previa al embarazo y la diabetes gestacional requieren controles específicos para reducir el riesgo de complicaciones.

Enfermedades tiroideas

Las alteraciones de la función tiroidea pueden requerir controles analíticos y ajustes del tratamiento durante la gestación.

Enfermedades renales, cardíacas o autoinmunes

Dependiendo de la enfermedad y de su gravedad, puede ser necesario un seguimiento conjunto entre diferentes especialistas.

Alteraciones de la coagulación

En determinadas circunstancias puede ser necesario estudiar el riesgo trombótico y valorar medidas preventivas individualizadas.

La medicación durante el embarazo nunca debe iniciarse, suspenderse o modificarse por cuenta propia.

¿Cómo se controla un embarazo de riesgo?

No existe un calendario idéntico para todas las mujeres.

El seguimiento depende de por qué se considera de riesgo el embarazo.

Algunas mujeres simplemente necesitarán controles algo más frecuentes. Otras pueden necesitar seguimiento por una unidad especializada en medicina materno-fetal.

Entre los controles que pueden formar parte del seguimiento están:

  • Consultas obstétricas más frecuentes.
  • Control de la presión arterial.
  • Analíticas.
  • Ecografías obstétricas.
  • Ecografías para valorar el crecimiento fetal.
  • Estudio Doppler cuando esté indicado.
  • Control del bienestar fetal.
  • Seguimiento específico de enfermedades maternas.

La SEGO dispone de una estructura específica de Medicina Perinatal y unidades dedicadas al seguimiento de determinadas situaciones obstétricas complejas.

¿Qué pruebas puede solicitar el ginecólogo?

Las pruebas dependerán del motivo por el que se considere que existe un mayor riesgo.

Ecografías

Permiten valorar el desarrollo del embarazo y, cuando está indicado, controlar el crecimiento fetal y diferentes estructuras.

Ecografía Doppler

En determinadas situaciones permite estudiar el flujo sanguíneo de diferentes vasos y aportar información sobre la circulación materno-fetal.

Analíticas

Dependiendo del caso pueden solicitarse análisis para controlar, entre otros aspectos, hemoglobina, función tiroidea, glucosa, función renal, parámetros relacionados con determinadas enfermedades o marcadores específicos.

Control de la presión arterial

La tensión arterial forma parte del seguimiento habitual del embarazo y adquiere especial importancia cuando existen factores de riesgo para hipertensión gestacional o preeclampsia.

Cribado de preeclampsia

En España existe un programa de cribado prenatal de preeclampsia dirigido a identificar a las mujeres con mayor riesgo y poder ofrecer vigilancia y medidas preventivas cuando estén indicadas.

El cribado combinado del primer trimestre puede incluir factores maternos, presión arterial, estudio Doppler de las arterias uterinas y determinados marcadores bioquímicos.

Preeclampsia: una complicación que se vigila especialmente

La preeclampsia es una de las complicaciones del embarazo que requiere especial vigilancia.

Se relaciona con la aparición de hipertensión durante el embarazo y puede afectar a diferentes órganos maternos y al funcionamiento de la placenta.

El Ministerio de Sanidad señala que la preeclampsia constituye una causa importante de morbimortalidad materna y neonatal y destaca la importancia de identificar precozmente a las mujeres con mayor riesgo.

Consulta de forma urgente si durante el embarazo presentas síntomas importantes como dolor de cabeza intenso o persistente, alteraciones visuales, dolor intenso en la parte alta del abdomen, dificultad respiratoria, sangrado vaginal, pérdida de líquido o cualquier otro síntoma que te preocupe.

Síntomas de alarma durante el embarazo

Independientemente de que el embarazo haya sido considerado de bajo o alto riesgo, existen situaciones que requieren valoración médica.

  • Sangrado vaginal.
  • Pérdida de líquido por la vagina.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Contracciones regulares o dolorosas antes de la fecha esperada.
  • Dolor de cabeza intenso o persistente.
  • Alteraciones de la visión.
  • Dolor intenso en la parte alta del abdomen.
  • Hinchazón repentina o llamativa, especialmente acompañada de otros síntomas.
  • Dificultad para respirar.
  • Fiebre.
  • Disminución marcada de los movimientos del bebé cuando ya existe un patrón habitual de movimientos.

Ante una situación que pueda ser una urgencia obstétrica, es preferible consultar y que un profesional valore el caso.

¿Un embarazo de riesgo requiere reposo?

No necesariamente.

Esta es una de las ideas que más confusión generan.

Que un embarazo sea considerado de riesgo no significa automáticamente que la mujer tenga que permanecer en reposo.

La actividad física, el ejercicio, el trabajo y el nivel de actividad recomendado deben individualizarse en función de la situación concreta.

La SEGO señala que la actividad laboral debe adaptarse a las circunstancias de cada mujer y embarazo.

Si tu ginecólogo te ha recomendado reposo o limitar determinadas actividades, es importante seguir sus indicaciones y preguntar exactamente qué actividades están permitidas.

¿Se puede llevar una vida normal con un embarazo de riesgo?

En muchos casos, sí.

Pero “vida normal” no significa exactamente lo mismo para todas las embarazadas.

Dependiendo de la causa del riesgo, el médico puede recomendar:

  • Continuar con la actividad habitual.
  • Reducir determinados esfuerzos.
  • Evitar levantar peso.
  • Modificar temporalmente el trabajo.
  • Limitar determinados desplazamientos.
  • Evitar relaciones sexuales en determinadas circunstancias.
  • Realizar controles médicos más frecuentes.

Por eso, una buena pregunta en consulta es: “¿Qué puedo hacer y qué debería evitar exactamente en mi caso?”

¿Un embarazo de riesgo significa que el bebé tendrá problemas?

No.

Esta probablemente sea una de las cosas más importantes que necesita escuchar una mujer cuando recibe esta clasificación.

Un factor de riesgo significa que existe una probabilidad determinada de que aparezca una complicación. No significa que esa complicación vaya a producirse.

De hecho, la SEGO señala expresamente que un embarazo considerado de alto riesgo no implica necesariamente que aparezca una patología.

El objetivo de identificar el riesgo es precisamente poder vigilarlo, detectar antes posibles complicaciones y actuar cuando sea necesario.

El impacto emocional de un embarazo de riesgo

Hay una parte del embarazo de riesgo de la que se habla mucho menos: cómo se siente la madre.

Esperar cada ecografía con miedo, estar pendiente de cada síntoma, pensar que cualquier dolor puede significar algo malo o vivir cada consulta con ansiedad puede resultar agotador.

Y esto puede ocurrir incluso cuando médicamente todo está evolucionando correctamente.

Si te sientes así, no significa que seas una persona negativa ni que estés exagerando.

Hablar con tu ginecólogo, matrona o profesional de salud mental puede ayudarte a gestionar la incertidumbre.

Recuerda: controlar un embarazo de riesgo no significa vivir los nueve meses esperando que algo salga mal. Significa contar con un seguimiento adaptado a tus circunstancias.

Cuando nos dicen que nuestro embarazo es de riesgo, es normal quedarse en blanco. Llevar las preguntas escritas puede ayudarnos muchísimo.

  • ¿Por qué exactamente se considera de riesgo mi embarazo?
  • ¿Cuál es mi factor de riesgo principal?
  • ¿Qué complicaciones concretas debemos vigilar?
  • ¿Necesito controles más frecuentes?
  • ¿Necesito acudir a una unidad de medicina materno-fetal?
  • ¿Qué pruebas adicionales voy a necesitar?
  • ¿Puedo trabajar con normalidad?
  • ¿Puedo hacer ejercicio?
  • ¿Puedo viajar?
  • ¿Puedo mantener relaciones sexuales?
  • ¿Necesito algún tratamiento preventivo?
  • ¿Hay algún síntoma por el que deba acudir inmediatamente a urgencias?
  • ¿Cómo vamos a controlar el crecimiento del bebé?
  • ¿Existe alguna semana del embarazo especialmente importante en mi caso?
  • ¿El nivel de riesgo puede cambiar a lo largo del embarazo?
  • ¿Cómo podría afectar esta situación al parto?

¿Un embarazo de riesgo significa cesárea o parto prematuro?

No necesariamente.

La clasificación de embarazo de riesgo no determina por sí sola cómo será el parto.

La vía y el momento del parto dependerán de la causa concreta del riesgo, de cómo evolucione el embarazo, del estado de la madre y del bebé y de las circunstancias que existan al final de la gestación.

Algunas mujeres con embarazos considerados de riesgo llegan a término y tienen un parto vaginal.

En otros casos puede ser necesario adelantar el nacimiento o realizar una cesárea porque la situación médica lo aconseja.

Por eso, es importante no anticipar el peor escenario antes de que exista una indicación médica.

¿Qué ocurre después del parto?

Dar a luz no significa que todos los riesgos desaparezcan inmediatamente.

Dependiendo de la complicación que haya existido durante el embarazo, puede ser necesario continuar realizando controles después del nacimiento.

Por ejemplo, determinados trastornos hipertensivos pueden persistir o aparecer incluso durante el periodo posparto.

La SEGO señala que la preeclampsia puede aparecer por primera vez después del parto y que las mujeres que la han presentado necesitan conocer los síntomas de alarma.

Por eso, antes de recibir el alta, es recomendable preguntar:

  • ¿Necesito continuar controlando la tensión?
  • ¿Tengo que repetir alguna analítica?
  • ¿Necesito continuar algún tratamiento?
  • ¿Cuándo debo volver a revisión?
  • ¿Qué síntomas deberían hacerme acudir a urgencias?

Embarazo de riesgo y riesgo durante el embarazo: no son lo mismo

Esta diferencia es especialmente importante para las mujeres que trabajan.

Embarazo de riesgo es un concepto médico: existe una circunstancia relacionada con el embarazo que puede aumentar el riesgo para la madre o el feto.

Riesgo durante el embarazo hace referencia a una situación relacionada con las condiciones del puesto de trabajo que pueden resultar perjudiciales para la embarazada o el feto.

La Seguridad Social diferencia claramente ambas situaciones. Un embarazo de riesgo por una circunstancia médica puede dar lugar, si está indicado, a una baja por incapacidad temporal; el riesgo derivado del puesto de trabajo tiene un régimen específico de protección laboral.

Cuando existe un riesgo laboral, la empresa debe valorar medidas preventivas y, cuando sea posible, adaptar o cambiar temporalmente el puesto. Si esto no resulta posible, puede proceder la suspensión del contrato y la prestación correspondiente por riesgo durante el embarazo, según los requisitos establecidos.

Lo más importante que debes recordar

  • Embarazo de riesgo no significa necesariamente que algo vaya mal.
  • El riesgo debe valorarse de forma individual.
  • Puede cambiar a lo largo del embarazo.
  • No todos los embarazos de riesgo necesitan los mismos controles.
  • Tener más de 35 años no significa automáticamente que vaya a existir una complicación.
  • La reproducción asistida no determina por sí sola cómo evolucionará un embarazo.
  • Un embarazo de riesgo no implica automáticamente reposo.
  • Tampoco significa necesariamente cesárea o parto prematuro.
  • Los controles permiten detectar determinadas complicaciones de forma precoz.
  • Ante síntomas de alarma, hay que consultar.

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