
Ácido fólico en el embarazo: por qué es tan importante y cuándo empezar
Cuando hablamos de embarazo, hay recomendaciones que escuchamos tantas veces que pueden terminar perdiendo su verdadero significado.
“Empieza a tomar ácido fólico”.
Lo escuchamos en la consulta antes de buscar un embarazo, durante los primeros meses y cuando empezamos a informarnos sobre vitaminas prenatales.
Pero ¿sabemos realmente por qué es tan importante?
El ácido fólico no es simplemente “una vitamina más”. El folato, también conocido como vitamina B9, participa en procesos esenciales para la formación de nuevas células, la síntesis de ADN y el desarrollo de los tejidos.
Y existe un motivo especialmente importante para comenzar a tomarlo antes de quedarse embarazada: algunas de las estructuras más importantes del bebé empiezan a formarse en las primeras semanas de gestación, cuando muchas mujeres todavía ni siquiera saben que están embarazadas.
Uno de los ejemplos más importantes son los defectos del tubo neural, entre ellos la espina bífida y la anencefalia.
Por eso, hablar de ácido fólico es hablar también de prevención.
¿Qué es exactamente el ácido fólico?
El ácido fólico es una forma de vitamina B9.
Conviene diferenciar dos conceptos que muchas veces utilizamos indistintamente:
- Folato: término que engloba las diferentes formas de vitamina B9 presentes de manera natural en los alimentos.
- Ácido fólico: forma utilizada habitualmente en suplementos y en determinados alimentos enriquecidos.
El organismo necesita folato para producir ADN y ARN, realizar la división celular y fabricar nuevas células.
Durante el embarazo estas funciones adquieren todavía más importancia porque el bebé está creciendo y desarrollándose a una velocidad extraordinaria.
El ácido fólico tiene un papel especialmente relevante en las primeras semanas, cuando se produce la formación y el cierre del tubo neural, estructura embrionaria que dará lugar al cerebro y a la médula espinal.
¿Por qué es tan importante tomar ácido fólico antes del embarazo?
Este es, probablemente, uno de los mensajes que más me gustaría transmitir.
Muchas personas creen que el ácido fólico comienza a ser importante cuando aparece el positivo en el test de embarazo.
Pero el desarrollo embrionario comienza mucho antes de que podamos confirmar el embarazo.
El tubo neural se forma y se cierra aproximadamente durante la tercera y cuarta semana de embarazo. Por eso, cuando una mujer descubre que está embarazada, este proceso puede estar ya prácticamente terminado.
La recomendación, por tanto, no debería interpretarse como:
“Cuando tenga un positivo, empezaré”.
Sino como:
“Si existe posibilidad de embarazo, debo tener cubiertas mis necesidades de ácido fólico antes de la concepción”.
La suplementación durante el periodo periconcepcional —antes de la concepción y durante las primeras semanas— es una de las medidas nutricionales preventivas más importantes para reducir el riesgo de defectos del tubo neural.
¿Qué puede ocurrir si falta ácido fólico durante el embarazo?
La consecuencia mejor demostrada científicamente es el aumento del riesgo de defectos del tubo neural.
Entre ellos encontramos:
Espina bífida
La espina bífida aparece cuando el tubo neural no se cierra correctamente y las estructuras que deberían formar y proteger la médula espinal no se desarrollan de manera adecuada.
Su gravedad puede ser muy variable.
Existen formas leves y otras mucho más complejas, que pueden asociarse a problemas neurológicos, motores, alteraciones de sensibilidad, problemas vesicales o intestinales y otras complicaciones.
La suplementación periconcepcional con ácido fólico es una de las medidas preventivas más importantes frente a los defectos del tubo neural.
Anencefalia
La anencefalia es otro defecto grave del tubo neural.
Se produce cuando determinadas estructuras que darán lugar al cerebro y al cráneo no se desarrollan correctamente.
Al igual que ocurre con la espina bífida, se relaciona con alteraciones muy tempranas del desarrollo embrionario.
Encefalocele
También pertenece al grupo de los defectos del tubo neural.
En este caso, parte del tejido cerebral y de las membranas que lo recubren puede protruir a través de una abertura anormal del cráneo.
Estos ejemplos —espina bífida, anencefalia y encefalocele— forman parte de los defectos del tubo neural, para los que existe evidencia especialmente sólida sobre la importancia de la suplementación con ácido fólico.
¿El ácido fólico puede prevenir el labio leporino?
Esta es una cuestión que genera muchas dudas y merece explicarse con cuidado.
El labio leporino, con o sin fisura palatina, es una anomalía congénita multifactorial. En su aparición pueden intervenir factores genéticos y ambientales y no puede atribuirse simplemente a que una mujer haya tomado o no ácido fólico.
Sin embargo, diferentes investigaciones han encontrado una posible asociación protectora entre la suplementación con ácido fólico y el riesgo de fisura labial, con o sin afectación del paladar.
Una revisión sistemática y metaanálisis encontró una asociación entre el consumo materno de suplementos con ácido fólico y una menor frecuencia de labio leporino con o sin fisura palatina.
Pero hay una diferencia importante:
La evidencia es mucho más sólida para los defectos del tubo neural que para el labio leporino.
Por eso no sería correcto decir que “si no tomas ácido fólico tu bebé tendrá labio leporino” ni que el suplemento garantiza que no aparezca.
La prevención de las malformaciones congénitas es mucho más compleja que una única vitamina.
¿Y la estenosis pilórica o la luxación congénita de cadera?
Hay contenidos en Internet que relacionan diferentes anomalías congénitas con la falta de ácido fólico. Sin embargo, cuando hablamos de salud y prevención es fundamental diferenciar entre una hipótesis, una asociación y una relación causal demostrada.
Actualmente, no podemos afirmar que la falta de ácido fólico sea una causa demostrada de la estenosis hipertrófica del píloro o de la displasia del desarrollo de la cadera de la misma manera que sí podemos hablar de su relación con los defectos del tubo neural.
De hecho, la evidencia disponible no permite considerar la suplementación con ácido fólico como una medida preventiva demostrada para estas patologías.
Esto es importante porque hablar de salud también implica saber decir:
“La evidencia todavía no permite afirmarlo”.
No debemos convertir una asociación observada en una relación causal.
¿Qué otras malformaciones se han estudiado en relación con el ácido fólico?
La investigación científica ha estudiado la posible relación entre la suplementación con ácido fólico y diferentes anomalías congénitas, además de los defectos del tubo neural.
Algunos estudios han encontrado asociaciones con determinadas cardiopatías congénitas, anomalías del tracto urinario, hendiduras orales y otras alteraciones.
Sin embargo, la fuerza de la evidencia no es igual para todas ellas.
Por eso, la recomendación de ácido fólico se fundamenta especialmente en la prevención de los defectos del tubo neural, donde la evidencia científica es mucho más consistente.
El ácido fólico no previene todas las malformaciones
Este punto también me parece fundamental.
Tomar ácido fólico no significa que podamos prevenir todas las anomalías congénitas.
El desarrollo fetal depende de una enorme cantidad de factores: genética, nutrición, enfermedades maternas, medicamentos, infecciones, sustancias tóxicas, factores ambientales y otros elementos que todavía no conocemos completamente.
Por eso, una mujer puede haber tomado correctamente su suplemento y, aun así, tener un bebé con una anomalía congénita.
Y esto es especialmente importante desde el punto de vista emocional:
Una anomalía congénita no significa que la madre haya hecho algo mal.
El ácido fólico disminuye determinados riesgos, pero no proporciona una garantía absoluta.
¿Cuánto ácido fólico se recomienda durante el embarazo?
Para mujeres que pueden quedarse embarazadas, la recomendación general ampliamente aceptada es de 400 microgramos (µg) de ácido fólico al día.
Esta cantidad es especialmente importante durante el periodo previo a la concepción y las primeras semanas de embarazo.
En términos sencillos:
400 µg = 0,4 mg.
No debemos confundir microgramos con miligramos.
¿Cuándo hay que empezar a tomar ácido fólico?
Idealmente, antes de buscar el embarazo.
El motivo es sencillo: el tubo neural comienza a desarrollarse y cerrarse en una etapa extremadamente temprana.
Por eso, esperar al positivo puede significar haber llegado tarde para uno de los momentos en los que el ácido fólico tiene mayor importancia.
Si estás buscando embarazo, lo recomendable es hablar con tu profesional sanitario para establecer la suplementación adecuada antes de la concepción.
¿Qué pasa si me he quedado embarazada y no tomaba ácido fólico?
Esta es una de las preguntas que más pueden preocupar a una mujer cuando descubre que está embarazada.
Lo primero es importante: no hay que entrar en pánico.
Que no hayas tomado ácido fólico antes del positivo no significa que tu bebé vaya a tener una malformación.
Significa que, si estás embarazada, debes contactar con tu profesional sanitario para comenzar la suplementación recomendada y realizar el seguimiento correspondiente.
No tiene sentido vivir las primeras semanas de embarazo desde la culpa.
La prevención consiste precisamente en hacer lo que podamos con la información que tenemos a partir de ese momento.
¿Todo el mundo necesita la misma dosis de ácido fólico?
No.
Los 400 µg diarios corresponden a la recomendación general, pero existen situaciones en las que un profesional sanitario puede indicar una dosis superior.
Por ejemplo, las mujeres que han tenido un embarazo previo afectado por un defecto del tubo neural pueden necesitar una dosis mucho mayor en un embarazo posterior.
En estos casos, algunas guías recomiendan 4.000 µg (4 mg) diarios, comenzando antes de la concepción y durante los primeros meses, pero esta dosis debe estar indicada y supervisada por un profesional sanitario.
Más ácido fólico no significa automáticamente mejor.
Las dosis altas no deberían tomarse por iniciativa propia.
¿Es suficiente con comer alimentos ricos en folato?
Una alimentación saludable es fundamental.
El folato está presente de forma natural en alimentos como:
- Verduras de hoja verde.
- Legumbres.
- Espárragos.
- Aguacate.
- Frutos secos.
- Algunas frutas.
- Alimentos enriquecidos.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre llevar una alimentación rica en folatos y recibir la cantidad de ácido fólico que se ha estudiado específicamente para la prevención de los defectos del tubo neural.
Por eso no deberíamos plantear:
“O alimentación o suplemento”.
Lo correcto sería:
Alimentación saludable + suplementación cuando está indicada.
¿Por qué son importantes los complementos prenatales?
El ácido fólico es uno de los nutrientes más conocidos, pero el embarazo aumenta las necesidades de diferentes vitaminas y minerales.
Por eso existen los complementos prenatales.
Dependiendo de su composición y de las necesidades de cada mujer, un complemento prenatal puede aportar:
- Ácido fólico.
- Hierro.
- Yodo.
- Vitamina D.
- Vitamina B12.
- Otras vitaminas del grupo B.
- Vitaminas A, C y E.
- Diferentes minerales.
Pero aquí también hay algo importante: no todos los complementos prenatales son iguales.
La composición y las cantidades pueden variar mucho de un producto a otro.
¿Puedo tomar varios suplementos a la vez?
Durante el embarazo es especialmente importante evitar tomar suplementos “a ciegas”.
Una mujer puede tomar un multivitamínico prenatal y añadir por separado ácido fólico, hierro, vitamina D o yodo sin darse cuenta de que algunos de esos nutrientes ya están incluidos.
Esto puede generar duplicidades innecesarias.
Por eso es recomendable llevar todos los suplementos a la consulta y revisar con el profesional sanitario qué necesita realmente cada persona.
El objetivo no es llenar un pastillero. El objetivo es cubrir las necesidades de la madre y del bebé de forma segura.
El embarazo no es el momento de tomar suplementos por tu cuenta
Existe una idea muy extendida: si una vitamina es necesaria, cuanto más tomemos, mejor.
No funciona así.
Las vitaminas y minerales tienen funciones concretas y también pueden producir efectos adversos cuando se consumen en cantidades excesivas.
Especialmente durante el embarazo, no deberíamos añadir suplementos por nuestra cuenta.
La suplementación debe adaptarse a la alimentación, analíticas, antecedentes médicos, medicación, necesidades nutricionales y evolución del embarazo.
¿Qué dicen los estudios científicos sobre el ácido fólico?
La evidencia científica más sólida se encuentra en la prevención de los defectos del tubo neural.
La Organización Mundial de la Salud recomienda la suplementación con ácido fólico durante el periodo periconcepcional para ayudar a prevenir los defectos del tubo neural.
Además, diferentes revisiones sistemáticas y metaanálisis han estudiado la relación entre la ingesta materna de ácido fólico y otras anomalías congénitas. Algunos han encontrado asociaciones protectoras, aunque la calidad y consistencia de la evidencia varía según la malformación estudiada.
Esto es importante porque un estudio puede encontrar una asociación sin demostrar necesariamente que exista una relación causal.
Por eso, la conclusión más sólida sigue siendo que la suplementación periconcepcional con ácido fólico reduce el riesgo de defectos del tubo neural.
Una vitamina que actúa cuando todavía no vemos al bebé
Quizás esta sea la mejor manera de entender por qué el ácido fólico es tan importante.
Durante las primeras semanas de embarazo ocurren procesos extraordinarios.
El embrión pasa de ser un conjunto diminuto de células a comenzar a organizar estructuras que terminarán formando el cerebro, la médula espinal, el corazón, las extremidades y todos los órganos.
Y muchas de estas cosas suceden antes de que exista una barriga evidente, antes de sentir movimientos y, en ocasiones, antes incluso de saber que existe un embarazo.
Por eso la prevención comienza antes.
Si estás buscando embarazo, este es el momento de actuar
Si estás intentando quedarte embarazada, este es precisamente el momento de hablar con tu profesional sanitario sobre la suplementación.
No hay que esperar al test positivo.
Una consulta preconcepcional puede servir para revisar:
- Ácido fólico.
- Yodo y otros micronutrientes según cada caso.
- Medicación habitual.
- Enfermedades previas.
- Vacunación.
- Alimentación.
- Hábitos de vida.
- Analíticas necesarias.
- Antecedentes familiares.
- Embarazos anteriores.
- Otros factores que puedan modificar las necesidades nutricionales.
Y esto es especialmente importante si existe alguna enfermedad previa, se está siguiendo un tratamiento farmacológico, hay antecedentes de anomalías congénitas, se ha producido previamente un embarazo afectado por un defecto del tubo neural o existen otros factores de riesgo.
El ácido fólico no sustituye a una buena alimentación
Tomar una cápsula no convierte automáticamente nuestra alimentación en saludable.
El embarazo necesita una alimentación variada y suficiente, con verduras, frutas, legumbres, cereales, proteínas de calidad, grasas saludables y una adecuada hidratación.
El suplemento es precisamente eso: un complemento.
No sustituye a la alimentación.
Pero tampoco deberíamos caer en el extremo contrario y pensar que, comiendo perfectamente, podemos prescindir de una suplementación que está específicamente recomendada.
Ambas cosas pueden y deben convivir.
Preguntas frecuentes sobre el ácido fólico en el embarazo
¿Qué pasa si no tomo ácido fólico durante el embarazo?
La falta de una adecuada ingesta de folato puede aumentar el riesgo de defectos del tubo neural, especialmente durante las primeras semanas de desarrollo embrionario. No obstante, no tomar ácido fólico no significa que el bebé vaya necesariamente a presentar una malformación.
¿Cuándo hay que empezar a tomar ácido fólico?
Lo recomendable es comenzar antes de la concepción, especialmente si existe posibilidad de embarazo. La recomendación general es de 400 µg diarios, aunque determinadas mujeres pueden necesitar dosis diferentes bajo indicación médica.
¿Qué malformaciones previene el ácido fólico?
La evidencia más sólida corresponde a los defectos del tubo neural, entre ellos la espina bífida y la anencefalia. Se han estudiado asociaciones con otras anomalías, pero la evidencia no es igual de sólida para todas ellas.
¿El ácido fólico previene el labio leporino?
Algunos estudios han encontrado una asociación entre la suplementación con ácido fólico y un menor riesgo de labio leporino con o sin fisura palatina. Sin embargo, la evidencia es menos sólida que para los defectos del tubo neural y el labio leporino tiene un origen multifactorial.
¿Cuánto ácido fólico debo tomar?
La recomendación general ampliamente aceptada para mujeres que pueden quedarse embarazadas es de 400 µg diarios. Las mujeres con determinados factores de riesgo pueden necesitar dosis superiores, que deben ser prescritas por un profesional sanitario.
¿Qué pasa si me quedé embarazada sin tomar ácido fólico?
No significa que el bebé vaya a tener una malformación. Lo recomendable es consultar cuanto antes con el profesional sanitario que lleva el embarazo para comenzar la suplementación adecuada y continuar con el seguimiento habitual.
¿Es suficiente el ácido fólico de los alimentos?
Una alimentación rica en folatos es muy importante, pero la recomendación de suplementación con ácido fólico se mantiene porque conseguir mediante alimentos la cantidad necesaria para la prevención de los defectos del tubo neural puede ser difícil.
¿Qué vitaminas debe llevar un suplemento prenatal?
No existe una composición única que sea perfecta para todas las mujeres. El suplemento debe adaptarse a las necesidades individuales y puede incluir ácido fólico, hierro, yodo, vitamina D, vitamina B12 y otros nutrientes. Es importante revisar la composición para evitar duplicidades.
Una recomendación sencilla que puede marcar una diferencia enorme
Si tuviera que resumir todo este artículo en unas pocas líneas, sería así:
- Si estás buscando un embarazo, habla con tu profesional sanitario sobre el ácido fólico antes de concebir.
- La recomendación general es de 400 µg diarios.
- Su importancia es especialmente elevada antes de la concepción y durante las primeras semanas, cuando se forma el tubo neural.
- La suplementación reduce el riesgo de defectos del tubo neural, especialmente espina bífida y anencefalia.
- No todas las anomalías congénitas pueden prevenirse con ácido fólico.
- Las dosis altas deben reservarse para situaciones concretas y siempre bajo indicación médica.
Y, sobre todo:
No esperes a tener un positivo para empezar a cuidar un embarazo que estás buscando.
Porque cuando vemos esas dos rayitas en el test, muchas de las primeras etapas del desarrollo embrionario ya han comenzado.
Y quizá esta sea una de las razones por las que el ácido fólico sea una de las recomendaciones más importantes de la etapa preconcepcional.
Una última reflexión desde la educación para la salud
Desde mi formación como educadora social, creo que hablar de salud también significa educar y prevenir.
No basta con decirle a una mujer:
“Toma ácido fólico”.
Hay que explicarle por qué.
Hay que explicarle cuándo.
Hay que explicarle que no tiene que esperar a estar embarazada.
Hay que explicarle que una alimentación saludable es fundamental, pero que el suplemento puede ser necesario.
Hay que explicarle que no todas las mujeres necesitan la misma dosis.
Y, sobre todo, hay que explicarle que la prevención no debe convertirse nunca en culpa.
Porque incluso haciendo todo correctamente, la medicina no puede garantizar un embarazo sin complicaciones.
El ácido fólico no es una garantía.
Es una herramienta de prevención con una evidencia especialmente sólida para los defectos del tubo neural.
Y empezar a utilizarla en el momento adecuado es una de las cosas más sencillas que podemos hacer para cuidar la salud del futuro bebé.
Fuentes científicas y organismos de referencia
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC): información sobre ácido fólico
- CDC: defectos del tubo neural
- Organización Mundial de la Salud (OMS): suplementación periconcepcional con ácido fólico
- Cochrane: suplementos de ácido fólico antes de la concepción y durante el inicio del embarazo
- Revisión sistemática y metaanálisis sobre ácido fólico y labio leporino
- Revisión sistemática y metaanálisis sobre ácido fólico y anomalías congénitas, 2024
Este artículo tiene finalidad divulgativa y educativa y no sustituye la valoración individual de un médico, matrona, obstetra o profesional sanitario.









