Portada » Blog » Ecografía de las 20 semanas: qué se ve, qué revisan y qué puede detectar

La ecografía de las 20 semanas es, probablemente, una de las ecografías que más ilusión y más nervios genera durante el embarazo.

Para muchas madres y padres es ese momento en el que vuelven a ver a su bebé con bastante detalle, pueden intentar descubrir su carita, ver cómo se mueve, comprobar sus manos y sus pies e incluso conocer su sexo si todavía no lo saben.

Pero esta ecografía es mucho más que una oportunidad para ver al bebé.

La llamada ecografía morfológica o ecografía de las 20 semanas es una exploración muy importante del embarazo en la que se revisan de manera minuciosa diferentes órganos y estructuras del bebé para comprobar que su desarrollo es acorde con la edad gestacional y buscar determinadas anomalías.

Y precisamente porque se revisan tantas cosas, es normal que durante la prueba el profesional pase bastante tiempo tomando medidas, observando el corazón, el cerebro, la columna o la cara.

En este artículo te cuento qué miran en la ecografía de las 20 semanas, cómo es la exploración, qué ocurre si el bebé no se deja ver bien y qué alteraciones pueden intentar detectar.

¿Qué es la ecografía de las 20 semanas?

La ecografía de las 20 semanas es una exploración ecográfica detallada que suele realizarse aproximadamente entre las semanas 18 y 22 de embarazo, dependiendo del protocolo y de las circunstancias de cada embarazo.

También se conoce como ecografía morfológica, porque permite estudiar la anatomía del bebé con bastante detalle.

A estas alturas del embarazo, el bebé ya tiene formadas muchas de sus estructuras y su tamaño permite observar diferentes órganos y partes del cuerpo.

Durante la prueba, el profesional no está simplemente intentando conseguir una bonita imagen del bebé.

Está realizando una auténtica revisión anatómica.

Por eso puede parecer que tarda mucho más en unas zonas que en otras.

¿Para qué sirve la ecografía morfológica?

Su objetivo principal es estudiar la anatomía fetal y comprobar que el desarrollo del bebé es adecuado.

Entre otras cosas, se revisan:

  • Cabeza y cerebro.
  • Cara.
  • Columna vertebral.
  • Corazón.
  • Tórax.
  • Abdomen.
  • Estómago.
  • Riñones y vejiga.
  • Extremidades.
  • Placenta.
  • Cordón umbilical.
  • Líquido amniótico.
  • Crecimiento fetal.

Además, se realizan diferentes mediciones para valorar el crecimiento del bebé.

Es importante saber que esta ecografía no puede detectar absolutamente todas las enfermedades o malformaciones. Hay alteraciones que pueden no ser visibles en ese momento, que aparecen más adelante o que son difíciles de detectar mediante ecografía.

Por eso, aunque es una prueba muy importante, no puede garantizar que el bebé esté libre de cualquier problema.

¿Qué miran en la ecografía de las 20 semanas?

1. La cabeza y el cerebro

Una de las primeras cosas que se revisan es la cabeza del bebé.

Se observa su forma, tamaño y diferentes estructuras cerebrales.

El profesional realiza determinadas mediciones y comprueba estructuras como los ventrículos cerebrales, el cerebelo y otras zonas que forman parte de la anatomía cerebral.

También se observa que la cabeza tenga una apariencia acorde con la edad gestacional.

En este momento es posible ver el cerebro de una forma mucho más detallada que en las primeras ecografías del embarazo.

Esto permite detectar determinadas alteraciones estructurales que pueden ser visibles mediante ecografía.

¿Qué pasa si el médico se queda mucho tiempo mirando la cabeza?

No necesariamente significa que haya encontrado algo.

La ecografía morfológica requiere tiempo y precisión. En ocasiones el profesional necesita obtener una determinada imagen o medición desde un ángulo concreto.

Además, la posición del bebé puede dificultar muchísimo la exploración.

Por eso, que estén varios minutos observando una parte concreta no significa automáticamente que exista un problema.

2. La cara del bebé

La cara es una de las partes que más ilusión suele hacer a los padres.

A las 20 semanas, dependiendo de la posición del bebé y de la calidad de la imagen, pueden llegar a verse determinados rasgos de la cara con bastante claridad.

Durante la exploración se intenta valorar:

  • Perfil facial.
  • Huesos de la cara.
  • Nariz.
  • Órbitas.
  • Ojos.
  • Labio superior.
  • Paladar, cuando es posible visualizarlo adecuadamente.

No siempre se consigue una imagen perfecta.

El bebé puede tener la cara contra la placenta, estar mirando hacia la espalda de la madre o tener las manos delante de la cara.

Y esto es algo que puede frustrar un poco cuando estás deseando verle la carita.

Pero desde el punto de vista médico, lo importante no es conseguir una fotografía bonita, sino poder estudiar correctamente las estructuras.

¿Se puede detectar el labio leporino en la ecografía de las 20 semanas?

Una de las alteraciones que se intenta valorar durante el estudio de la cara es la presencia de una fisura labial, conocida popularmente como labio leporino.

Se produce cuando determinadas estructuras que forman el labio no se unen completamente durante el desarrollo fetal.

En algunos casos puede observarse en la ecografía morfológica.

Sin embargo, es importante diferenciar entre una fisura del labio y una fisura que afecta al paladar.

El paladar es mucho más complicado de valorar ecográficamente, por lo que no todas las fisuras palatinas pueden detectarse durante la ecografía prenatal.

Por eso, que la cara se vea aparentemente normal en la ecografía no significa que puedan descartarse absolutamente todas las alteraciones de esta zona.

Y al contrario: si el profesional necesita mirar varias veces la cara, tampoco significa que haya encontrado una anomalía.

Puede estar intentando conseguir el plano adecuado.

3. La columna vertebral

Otra de las estructuras que se estudia con detenimiento es la columna.

El profesional intenta visualizar la columna desde diferentes planos y comprobar que las vértebras presentan una disposición y una apariencia adecuadas.

También se observa la continuidad de la piel que recubre la espalda.

La posición del bebé vuelve a ser muy importante.

A veces está colocado de una forma que permite visualizar la columna rápidamente y otras veces hay que esperar, mover el ecógrafo o pedir a la madre que cambie ligeramente de posición.

¿Qué es la espina bífida?

La espina bífida es un defecto del tubo neural que se produce durante el desarrollo embrionario.

Existen diferentes tipos y grados de espina bífida.

Algunas formas son muy leves y pueden no provocar problemas importantes, mientras que otras son más complejas y pueden asociarse a alteraciones neurológicas.

La ecografía prenatal puede detectar determinadas formas de espina bífida y otras alteraciones relacionadas con el desarrollo de la columna.

Precisamente por eso, la revisión de la columna forma parte de la ecografía morfológica.

Pero es importante recordar algo:

Que el ecografista tarde en revisar la columna no significa que haya visto algo malo.

La columna debe estudiarse desde diferentes planos y conseguir imágenes adecuadas puede llevar tiempo.

4. El corazón del bebé

El corazón es otra de las estructuras que se revisan con especial atención.

Y esta es probablemente una de las partes que más puede poner nerviosos a los padres.

Durante la ecografía se estudia, entre otras cosas:

  • La posición del corazón.
  • Su tamaño.
  • Las cuatro cavidades.
  • Los tabiques.
  • Las válvulas.
  • El ritmo cardíaco.
  • La salida de los grandes vasos.
  • La relación entre las principales estructuras cardíacas.

Una de las imágenes importantes que se obtiene es la llamada vista de cuatro cámaras, que permite valorar las cuatro cavidades principales del corazón.

También se estudian los grandes vasos y otras estructuras cardíacas.

¿Por qué pueden tardar tanto en mirar el corazón?

Porque el corazón es un órgano pequeño y está en movimiento constante.

Además, la posición del bebé puede dificultar mucho conseguir determinados planos.

Puede ocurrir que el especialista te diga que necesita que el bebé se mueva, que cambies de posición o que vuelva a mirar una determinada zona.

Eso no significa necesariamente que haya encontrado algo anormal.

En ocasiones simplemente necesita conseguir una imagen concreta para completar correctamente el estudio.

5. El abdomen

También se revisa el abdomen del bebé.

En esta zona pueden observarse diferentes órganos y estructuras, entre ellas:

  • Estómago.
  • Riñones.
  • Vejiga.
  • Intestinos.
  • Hígado.
  • Pared abdominal.

El estómago suele poder visualizarse porque el bebé traga líquido amniótico.

También se comprueba la presencia de los riñones y la vejiga.

La vejiga puede verse llena en un momento determinado y más vacía en otro, porque el bebé está produciendo y eliminando orina constantemente.

¿Por qué miran los riñones y la vejiga?

Porque su visualización permite obtener información sobre el desarrollo del aparato urinario.

Los riñones, la vejiga y el líquido amniótico están relacionados entre sí, por lo que observar estas estructuras forma parte del estudio general del bebé.

6. Los brazos, las piernas, las manos y los pies

Sí, también miran las extremidades.

Se comprueba el desarrollo de los brazos y las piernas y se valoran los huesos largos.

También se intenta observar manos y pies.

A estas alturas del embarazo el bebé puede moverse muchísimo, por lo que no es raro que resulte complicado conseguir una imagen clara.

Puede tener una mano delante de la cara, las piernas cruzadas o estar colocado de una manera que dificulte ver determinada extremidad.

Por eso, si el profesional te dice:

“Necesito que se mueva un poquito porque no consigo ver bien la mano”.

no tienes por qué asustarte.

Muchas veces simplemente significa eso: que no se está dejando ver.

7. El tórax y los pulmones

También se observa el tórax del bebé y el aspecto de los pulmones.

Aunque los pulmones todavía no están preparados para funcionar fuera del útero, continúan desarrollándose durante todo el embarazo.

La ecografía permite observar su aspecto y comprobar determinadas estructuras del tórax.

8. El cordón umbilical

El cordón umbilical también forma parte de la exploración.

Se estudia su inserción y se comprueba su estructura.

Habitualmente el cordón presenta tres vasos sanguíneos: dos arterias y una vena.

La valoración del cordón forma parte del estudio anatómico y de la circulación entre la placenta y el bebé.

9. La placenta

También se observa dónde está situada la placenta.

Puede encontrarse en la pared anterior, posterior, lateral, en el fondo uterino o en otras localizaciones.

La posición de la placenta es importante y se valora su relación con el cuello del útero.

En muchas ocasiones una placenta que inicialmente se encuentra baja termina alejándose del cuello uterino a medida que avanza el embarazo.

Por eso, si en esta ecografía te dicen que la placenta está baja, no significa necesariamente que vaya a permanecer así hasta el final.

El seguimiento dependerá de cada caso.

10. El líquido amniótico

Otro aspecto que se valora es la cantidad de líquido amniótico.

El líquido amniótico es fundamental para el desarrollo del bebé y cumple diferentes funciones durante el embarazo.

Su cantidad puede aportar información sobre el bienestar fetal y sobre determinados aspectos del embarazo.

11. El crecimiento del bebé

Además de estudiar la anatomía, se realizan diferentes mediciones para valorar el crecimiento.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • Diámetro biparietal.
  • Perímetro cefálico.
  • Perímetro abdominal.
  • Longitud del fémur.

Con estos datos se estima el tamaño del bebé y se compara con los valores esperados para las semanas de embarazo.

Y aquí hay algo importante que conviene recordar:

Una medida ligeramente por encima o por debajo de la media no significa automáticamente que haya un problema.

Las mediciones ecográficas tienen cierto margen de variabilidad y siempre deben interpretarse dentro del contexto general del embarazo.

¿Se puede saber el sexo en la ecografía de las 20 semanas?

En muchos casos sí.

Si el bebé está bien colocado, sus genitales pueden visualizarse y los padres quieren conocer el sexo, puede ser posible identificarlo.

Sin embargo, tampoco está garantizado.

El bebé puede estar en una posición que dificulte verlo o puede tener las piernas cruzadas.

Por eso, incluso en esta ecografía, puede ocurrir que el profesional no pueda asegurarlo al cien por cien.

¿Cuánto dura la ecografía de las 20 semanas?

La duración puede variar bastante.

No existe un tiempo exacto que deba durar.

Una ecografía puede hacerse relativamente rápido cuando el bebé está bien colocado y todas las estructuras pueden estudiarse con facilidad.

En otras ocasiones puede alargarse bastante.

El bebé puede estar moviéndose, girado, con la espalda hacia una posición complicada o tapándose la cara con las manos.

También puede ser necesario repetir determinadas imágenes o mediciones.

Así que no te preocupes si ves que el profesional lleva mucho rato con el ecógrafo.

Una ecografía larga no significa necesariamente que hayan encontrado algo.

¿Y si el bebé no se deja ver?

Esto es muchísimo más frecuente de lo que podemos imaginar.

Puede ocurrir que el bebé:

  • Esté de espaldas.
  • Tenga las manos delante de la cara.
  • Mantenga las piernas cruzadas.
  • Se encuentre demasiado encogido.
  • Se mueva constantemente.
  • No permita obtener correctamente determinadas imágenes.

En esos casos pueden pedirte que:

  • Cambies de posición.
  • Te levantes y camines unos minutos.
  • Vuelvas a tumbarte.
  • Esperes un poco.
  • Incluso regreses otro día para completar alguna parte de la exploración.

Y esto es importante:

Que tengan que repetir una ecografía porque no han podido ver bien una estructura no significa que exista una malformación.

A veces simplemente el bebé ha decidido que ese día no piensa colaborar.

¿Qué pasa si encuentran algo que quieren revisar?

Esta es probablemente una de las partes que más miedo puede generar.

Durante una ecografía pueden encontrar una imagen que quieran estudiar mejor, una medida que necesiten repetir o una estructura que no hayan podido visualizar correctamente.

En ocasiones pueden recomendar una nueva ecografía o derivar a la madre a una unidad especializada.

Y aquí es fundamental no adelantarse a los acontecimientos.

“Hay que revisar esto” no significa necesariamente “hay algo malo”.

Una ecografía prenatal es una prueba en la que se buscan muchas cosas y algunas imágenes pueden requerir una segunda valoración simplemente para confirmar que todo está bien.

Por supuesto, si el especialista encuentra una alteración, será quien explique qué significa, qué pruebas pueden ser necesarias y cuál es el seguimiento indicado.

¿La ecografía de las 20 semanas detecta todas las malformaciones?

No.

Aunque es una prueba muy importante y permite detectar muchas alteraciones estructurales, ninguna ecografía puede descartar absolutamente todas las enfermedades o malformaciones.

Hay problemas que pueden ser demasiado pequeños para visualizarse, otros que pueden aparecer más adelante y otros que simplemente no pueden detectarse mediante ecografía prenatal.

También existen alteraciones que pueden ser más difíciles de diagnosticar dependiendo de la posición del bebé, de la cantidad de líquido amniótico, de la edad gestacional o de otros factores.

Por eso, un resultado normal es una noticia estupenda, pero no equivale a una garantía absoluta de que no pueda aparecer ningún problema durante el embarazo o después del nacimiento.

Una ecografía que puede generar muchos nervios

Creo que también es importante hablar de la parte emocional.

Porque cuando estás embarazada, sabes que la ecografía de las 20 semanas sirve para comprobar que todo está bien, pero también sabes que están buscando posibles alteraciones.

Y eso puede hacer que entres en consulta con una mezcla extraña de ilusión y miedo.

Quieres ver a tu bebé.

Quieres saber cuánto mide.

Quieres verle la cara.

Quieres descubrir si tiene tu nariz, tus labios o los rasgos de su padre.

Pero al mismo tiempo, una parte de ti está pensando:

“Ojalá todo esté bien.”

Y cuando el profesional se queda unos segundos más mirando una zona concreta, puede ser inevitable ponerse nerviosa.

Sin embargo, intenta recordar que esta ecografía requiere tiempo y concentración.

El especialista necesita revisar muchas estructuras y conseguir imágenes desde diferentes ángulos.

Puede permanecer varios minutos mirando el corazón, el cerebro o la columna simplemente porque está realizando correctamente su trabajo.

No intentes interpretar cada silencio o cada gesto del profesional.

Si existe algo que debas saber, te lo explicarán.

La ecografía de las 20 semanas es mucho más que una ecografía bonita

Aunque para nosotros pueda parecer simplemente otra ecografía del embarazo, detrás de esas imágenes hay una revisión muy detallada.

Se observa prácticamente todo:

la cabeza, el cerebro, la cara, los labios, la columna, el corazón, el abdomen, los riñones, la vejiga, las extremidades, el cordón, la placenta, el líquido amniótico y el crecimiento del bebé.

Y mientras tú estás mirando esa pequeña pantalla intentando reconocer una nariz, una mano o un pie, el profesional está realizando una auténtica revisión anatómica.

Por eso es una prueba tan importante.

Y también por eso puede durar más de lo que esperabas.

Preguntas frecuentes sobre la ecografía de las 20 semanas

¿La ecografía de las 20 semanas es obligatoria?

La atención prenatal y las pruebas que se realizan durante el embarazo se adaptan a cada situación y al seguimiento indicado por los profesionales sanitarios. Es importante consultar con el equipo que lleva el embarazo.

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