Portada » Blog » Colecho: ¿sí o no? Ventajas, inconvenientes y cómo hacerlo de forma segura

¿Colecho sí o no? Es una de esas preguntas que aparecen tarde o temprano cuando tenemos un bebé. Algunas familias prefieren que su hijo duerma desde el principio en su propia cuna, mientras que otras descubren que dormir juntos les proporciona más descanso, tranquilidad y momentos de conexión.

No existe una única forma válida de dormir con un bebé. Cada familia tiene sus circunstancias, sus necesidades y sus preferencias. Lo importante es tomar la decisión de forma informada y, especialmente durante los primeros meses, conocer las recomendaciones para practicar un colecho seguro.

En mi caso, decidí hacer colecho con mi hijo y, sinceramente, no me arrepiento. Empezamos directamente compartiendo cama y para nosotros fue una experiencia muy bonita. Tenerlo cerca, sentir su respiración, poder acariciarlo y atenderlo rápidamente cuando se despertaba hizo que las noches fueran mucho más llevaderas.

Pero una cosa es hablar desde la experiencia personal y otra presentar el colecho como “la opción correcta” para todas las familias. Por eso, en este artículo quiero contarte qué es el colecho, cuáles son sus ventajas e inconvenientes y cómo hacerlo de la forma más segura posible.

¿Qué es exactamente el colecho?

El colecho consiste en que el bebé duerma cerca de sus padres durante la noche. Puede utilizarse este término tanto para hablar de compartir habitación como, en sentido más estricto, para referirse a compartir la misma superficie de descanso, es decir, la misma cama.

Esta diferencia es importante.

Dormir en la misma habitación pero en una cuna independiente no es exactamente lo mismo que dormir en la misma cama. Durante los primeros meses, la opción más segura es que el bebé duerma boca arriba, en su propio espacio de descanso y cerca de la cama de sus padres.

Por eso, cuando hablamos de colecho, podemos distinguir entre:

  • Compartir habitación: el bebé y los padres duermen en el mismo dormitorio, pero cada uno en su propia superficie.
  • Colecho en cama: el bebé y uno o ambos padres comparten la misma cama.
  • Cuna tipo sidecar: el bebé tiene su propio espacio de descanso, pero permanece justo al lado de la cama de los padres.

Colecho: ¿sí o no?

La respuesta corta es: depende de cada familia.

Hay padres que descansan mejor teniendo al bebé cerca y otros que prefieren mantener espacios separados desde el principio. También hay bebés que duermen tranquilamente en su cuna y otros que necesitan mucho contacto para relajarse.

No hay que sentirse mejor madre o mejor padre por hacer colecho, ni peor por no hacerlo.

El objetivo no debería ser conseguir la forma de dormir que aparece como “perfecta” en redes sociales, sino encontrar una opción que permita descansar y cuidar al bebé sin poner en riesgo su seguridad.

Ventajas del colecho

El colecho puede tener algunos beneficios para determinadas familias, especialmente relacionados con la proximidad y la facilidad para atender al bebé durante la noche.

1. Tener al bebé cerca proporciona tranquilidad

Para muchos padres resulta reconfortante tener al bebé cerca.

Puedes comprobar rápidamente si está bien, acariciarlo cuando se mueve o atenderlo cuando necesita algo.

En los primeros meses, cuando cualquier pequeño ruido puede hacer que nos despertemos sobresaltados, tenerlo cerca también puede aportar cierta tranquilidad.

2. Facilita atender los despertares nocturnos

Los bebés se despiertan varias veces durante la noche. Algunos necesitan comer, otros buscan contacto y otros simplemente necesitan que sus padres los ayuden a volver a dormirse.

Cuando el bebé está cerca, atender estas necesidades puede resultar mucho más sencillo.

Esto puede ser especialmente práctico durante la lactancia, ya que tener al bebé cerca facilita las tomas nocturnas.

3. Favorece los momentos de contacto

Para mí, esta es una de las partes más bonitas.

Dormir cerca permite disfrutar de mucho contacto físico: una mano sobre el bebé, una caricia, un abrazo, sentirlo cerca…

El contacto y la respuesta sensible a las necesidades del bebé forman parte de la construcción del vínculo.

Eso no significa que un bebé que duerma en su propia cuna vaya a tener menos apego. El vínculo se construye durante todo el día, a través de los cuidados, las respuestas, las miradas, las palabras y el contacto.

4. Puede hacer que las noches resulten más llevaderas

No todos los bebés ni todos los padres descansan igual.

Para algunas familias, levantarse varias veces de la cama, coger al bebé, darle de comer, volver a acostarlo y repetir el proceso puede resultar agotador.

Tenerlo cerca puede reducir esos desplazamientos y hacer que algunos despertares sean más fáciles de gestionar.

Eso sí: no podemos asegurar que el colecho haga dormir mejor a todos los bebés. Cada niño es diferente y el sueño infantil cambia muchísimo durante el primer año.

Inconvenientes del colecho

El colecho también puede tener inconvenientes y es importante conocerlos antes de tomar una decisión.

Puede resultar difícil dejar de compartir cama

Algunas familias descubren que, con el paso del tiempo, tanto el niño como los padres se acostumbran a dormir juntos y posteriormente les cuesta cambiar la dinámica.

Esto no significa que un niño que haga colecho vaya a tener problemas para dormir solo. Simplemente, algunas familias pueden necesitar un periodo de adaptación cuando deciden cambiar sus hábitos de sueño.

Puede afectar al descanso de los padres

Aunque para algunas personas dormir con su hijo resulta relajante, para otras puede ser todo lo contrario.

El bebé puede moverse, dar patadas, cambiar de postura o despertarse con frecuencia. Si uno de los adultos duerme peor compartiendo cama, quizá una cuna junto a la cama sea una alternativa más adecuada.

No todas las superficies son seguras

Este punto es especialmente importante.

Dormir con un bebé en un sofá, sillón, colchón excesivamente blando o superficie donde pueda quedar atrapado aumenta el riesgo de accidentes.

Por eso, si una familia decide compartir cama, debe prestar especial atención al entorno en el que duerme el bebé.

¿Cómo hacer colecho de forma segura?

Si estás pensando en compartir cama con tu bebé, la seguridad debe estar por encima de cualquier otra consideración.

Durante los primeros meses, la alternativa más segura es que el bebé tenga su propio espacio de descanso, boca arriba y en la misma habitación que sus padres.

Si aun así una familia decide compartir cama, es fundamental evitar situaciones que aumentan el riesgo.

Evita hacer colecho si:

  • El bebé tiene menos de 3 meses.
  • Ha nacido prematuro o con bajo peso.
  • Alguno de los adultos fuma.
  • Se ha consumido alcohol.
  • Se han consumido drogas.
  • Se han tomado medicamentos que producen somnolencia.
  • El adulto está extremadamente cansado.
  • Se va a dormir en un sofá o sillón.
  • La superficie es excesivamente blanda.
  • Hay otros niños o varias personas compartiendo la cama.
  • Hay animales domésticos en la cama.

¿Cómo debe dormir el bebé?

Independientemente de dónde duerma, hay una recomendación fundamental:

El bebé debe colocarse boca arriba para dormir.

Además, durante los primeros meses conviene evitar elementos sueltos alrededor del bebé que puedan cubrir su cara.

Por eso, si la familia quiere tener al bebé muy cerca, una cuna tipo sidecar puede ser una opción interesante: permite mantener la proximidad durante la noche sin que el bebé tenga que compartir necesariamente la misma superficie de descanso.

¿El colecho hace que los bebés duerman mejor?

Esta es probablemente una de las preguntas que más se hacen los padres.

Y la respuesta es: no necesariamente.

El sueño del bebé depende de muchísimos factores: edad, maduración neurológica, temperamento, alimentación, despertares normales, rutinas, necesidades de contacto y muchas otras circunstancias.

Un bebé puede dormir perfectamente en su cuna y otro puede necesitar más contacto para volver a dormirse.

Por eso no recomiendo hacer colecho exclusivamente con la idea de que “así mi bebé dormirá toda la noche”. Puede ayudar a algunas familias a gestionar mejor los despertares, pero no es una fórmula mágica para conseguir que un bebé duerma del tirón.

¿Y si mi bebé se duerme conmigo?

Esta situación es mucho más habitual de lo que parece.

Especialmente durante la lactancia o cuando estamos agotados, podemos quedarnos dormidos mientras damos de comer o consolamos al bebé.

Por eso es importante conocer las recomendaciones de sueño seguro y evitar especialmente quedarse dormido con el bebé en un sofá o sillón.

La idea no es generar miedo ni culpabilidad a los padres.

Es precisamente lo contrario: estar informados para poder preparar el entorno de descanso de la forma más segura posible.

Mi experiencia con el colecho

En mi caso, el colecho fue una decisión que tomé de forma natural.

No preparé una estrategia complicada ni pensé demasiado en cómo hacerlo. Mi bebé terminó directamente en nuestra cama y, para nosotros, funcionó.

Me gustaba tenerlo cerca.

Me gustaba sentirlo, acariciarlo y poder responder rápidamente cuando se despertaba. Ese contacto durante la noche me transmitía tranquilidad y, personalmente, sentía que descansábamos mejor de esa manera.

Y no me arrepiento.

Pero mi experiencia es mi experiencia, no una recomendación para todas las familias.

Lo que funcionó en nuestra casa puede no funcionar en otra. Y eso también está bien.

Cada familia tiene que encontrar su propia manera de descansar.

Entonces, ¿colecho sí o no?

Sí, si es una opción que encaja con vuestra familia y se realiza teniendo muy presentes las recomendaciones de seguridad.

No, si no os permite descansar o si existen circunstancias que aumentan el riesgo.

Y también existe una tercera opción: ni una cosa ni la otra.

Puedes tener al bebé en una cuna junto a tu cama, utilizar una cuna sidecar o combinar diferentes opciones según la etapa.

No hay que tomar una decisión para siempre.

El sueño cambia. Los bebés crecen. Las necesidades familiares también.

Lo más importante es que no conviertas la forma en la que duerme tu bebé en otra fuente de culpa.

Preguntas frecuentes sobre el colecho

¿Es malo hacer colecho con un bebé?

El colecho no debe plantearse simplemente como “bueno” o “malo”. Compartir cama con un lactante puede aumentar determinados riesgos, especialmente durante los primeros meses, por lo que es fundamental conocer las recomendaciones de sueño seguro. Para los bebés pequeños, la opción más segura es disponer de un espacio propio de descanso, boca arriba y cerca de los padres.

¿Hasta qué edad se recomienda hacer colecho?

No existe una edad única a partir de la cual todas las familias deban dejar de hacer colecho. La decisión depende de las circunstancias familiares y del niño. Lo importante es valorar la seguridad y el descanso de todos.

¿El colecho crea dependencia?

No necesariamente. Dormir cerca de los padres no significa que un niño vaya a desarrollar un apego inseguro o que no vaya a aprender a dormir solo. Sin embargo, algunos niños pueden acostumbrarse a determinadas condiciones para iniciar o mantener el sueño y posteriormente necesitar un periodo de adaptación cuando estas cambian.

¿Es mejor una cuna sidecar que compartir cama?

Para los bebés pequeños, una cuna independiente junto a la cama permite mantener la proximidad sin compartir la misma superficie de descanso. Puede ser una alternativa interesante para las familias que desean tener al bebé cerca durante la noche.

¿Puedo hacer colecho si estoy muy cansada?

Precisamente el cansancio extremo es una de las situaciones en las que no se recomienda compartir cama con el bebé. Si existe riesgo de quedarse dormido, es especialmente importante evitar sofás y sillones y preparar un entorno de sueño seguro.

En resumen

El colecho puede ser una experiencia preciosa para algunas familias y una opción que facilite las noches, el contacto y la atención del bebé. Para otras, dormir en habitaciones separadas o utilizar una cuna junto a la cama funciona mucho mejor.

No existe una única manera correcta de criar, ni una única manera correcta de dormir.

Como madre, mi experiencia con el colecho ha sido muy positiva y volvería a elegirlo. Pero si algo he aprendido es que cada familia debe encontrar aquello que le funciona sin compararse con los demás.

Y, elijáis la opción que elijáis, durante los primeros meses hay algo que sí debería estar por encima de todo: un sueño seguro para el bebé y un descanso lo más saludable posible para toda la familia.


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